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La ONG REMAR lleva desde el año 1998 en Filipinas ayudando en la rehabilitación de miles de jóvenes con problemas de adicción y marginación.

La República de Filipinas se encuentra situada en el Sudeste Asiático, sobre el océano Pacífico. Su capital es Manila y está ubicado en el cinturón de fuego del Pacífico con un clima tropical que lo convierten en un lugar propenso a terremotos y tifones. El país es rico en recursos naturales y se encuentra en una de las zonas con mayor biodiversidad del mundo. A pesar de ello es también un país con grandes carencias y bolsas de marginación por diferentes causas.

Filipinas tiene una población estimada de 102 millones de habitantes; siendo el duodécimo país más poblado del mundo, sin considerar los 11 millones de filipinos que viven en el extranjero. Varias etnias y culturas conviven a lo largo de sus islas. Catalogado como un país recientemente industrializado, su economía continúa el constante crecimiento que inició desde su independencia. Las reformas económicas implementadas a inicios del siglo XXI lograron que el sector servicios desplazara a la agricultura como la principal actividad económica, y ahora este aporta más de la mitad del PIB.16 Sin embargo, aún enfrenta diversos retos en la infraestructura: la falta de desarrollo en el sector turístico, la educación, la atención a la salud y el desarrollo humano.

REMAR FILIPINAS comenzó su andadura en 1998 y desde entonces ha servido a cientos de jóvenes con problemas de adicciones, madres solteras con hijos y huérfanos que han sido encomendados por el gobierno. También REMAR FILIPINAS se ha encargado de la gestión y distribución de la ayuda de emergencia enviada con recursos propios y donaciones institucionales y particulares después de varios tifones que han alcanzado varias ciudades del país. Los voluntarios de la ONG se trasladaron a la zona afectada para reconstruir pequeñas casas de refugio, distribuir alimentos y productos de higiene.

REMAR dispone de centros de acogida para madres solteras con hijos, la mayoría de ellas abandonadas y físicamente maltratadas. Además de da acogida, niñas de 13 a 17 años, que llegan remitidas por el gobierno para ser protegidas de sus padres o familia y otras que fueron abandonadas en las calles debido a la falta de recursos.

Por último se abrió y ya opera un centro para niños abusados, violados o abandonados y que es considerado como un ejemplo de gestión en un tema tan delicado.

En REMAR FILIPINAS el Amor y la entrega al prójimo son dos pilares bien enraizados que suponen una ayuda importante en la Justicia Social del país.

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