Remar Paraguay
Todos los niños tienen derecho a la vida, sin embargo, en muchos lugares del mundo, como por ejemplo en Paraguay, siguen siendo abandonados y muchos mueren de hambre. Tienen derecho a la salud, pero el SIDA y la desnutrición no los dejan crecer. También tienen derecho a jugar y descansar, pero la situación económica de sus familias los obliga a trabajar desde muy pequeños y en las peores condiciones.
La vocación de nuestros voluntarios en los hogares de acogida consiste no tanto en un trabajo profesional o en un empeño laboral, sino en la entrega apasionada de ellos mismos a los niños para hacerles patente la vivencia del afecto y del amor como elementos indispensables para alimentar sus vida.

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En este país, nuestros voluntarios han dedicado
casi todas sus fuerzas a atender a niños de las
calles abandonados sin hogar.

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