Programas

Los hogares creados para atender a jóvenes son espacios que tienden a crear condiciones emocionales e intelectuales apropiadas para el aprendizaje, compartir conocimientos e información útil de la formación para el trabajo, establecer un sistema de apoyo y sostén afectivo, aprender de la propia experiencia y de la del grupo, conformar redes, y posibilidades de superación de las dificultades en el área laboral y social, comprender la implicancia personal en las dificultades de interacción, aprender a relacionarse mejor con los otros.

 

ENTORNOS SEGUROS Y QUE FAVOREZCAN LA FORMACIÓN

Los participantes en los hogares de REMAR, monitores responsables, profesionales contratados y maestros, líderes de actividades, etc, se sujetan a las directrices de REMAR, que desde sus comienzos se ha preocupado por atender a los más necesitados, mantener su filosofía altruista y de puertas abiertas a todo marginado, y actúen bajo esa misma línea, con la misma visión y metas en todos los lugares donde abra sus puertas. 

Los adolescentes necesitan información seria y fiable. Esta información puede venir de distintas fuentes, entre ellas los padres, madres y otros familiares, los maestros, los medios de comunicación y otros jóvenes. A medida que se desarrollan, los adolescentes se ven cada vez más influenciados por las personas de su edad y por adultos que no son sus progenitores. Comienzan a explorar su sexualidad y a ponerse a prueba intelectual, creativa y socialmente por medio de los deportes y otras actividades recreativas.

Las ideas de los jóvenes se ven constantemente modeladas e influenciadas por su entorno. Cuando los adolescentes tienen la oportunidad de aprender y expresarse sin miedo, tienden a integrarse más con sus padres o monitores responsables, compañeros de la misma edad y comunidades. Adquieren autoestima y se convierten en modelos positivos de conducta.

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