Atención a las familias

El programa tiene como objetivo principal la normalización y restauración de la vida familiar: Relación esposos, Relación padres-hijos, Orientación y ayuda para la existencia de un ambiente propicio, Cuidados en la educación de los hijos.

Como consecuencia del desarrollo y buenos resultados obtenidos en los procesos de rehabilitación de toxicómanos y alcohólicos, nos encontramos con que muchos tienen esposa/o e hijos y que es necesaria la restauración familiar, deteriorada como consecuencia de las drogas.

Esta situación nos ha llevado a la creación de centros familiares. Nuestro anhelo es la formación de personas ejemplares que sean útiles a la sociedad y creemos que esta labor ha de empezar en el núcleo social básico y primario que es la familia.

Se realizan charlas periódicas sobre temas específicos de familia tales como el papel a desempeñar por cada miembro de la familia para que el desarrollo de la misma no sea defectuoso, educación de los hijos, sexualidad, cuidado del ambiente del hogar, como evitar y solucionar conflictos familiares, etc.

La gran mayoría de las familias que acceden a este programa, provienen de las personas que han superado etapas anteriores en el centro y comienzan a vivir en común con sus familias; otras veces, son familias que se encuentran en situación de emergencia social y que son admitidos en nuestros centros; y también están los casos de matrimonios que se contraen entre jóvenes del centro.

El programa tiene como objetivo principal la normalización de la vida familiar que se puede reseñar en:

  • Relación esposos.
  • Relación padres-hijos.
  • Atención a problemas personales específicos.
  • Orientación en diversas áreas.
  • Existencia de un ambiente propicio.
  • Cuidados en la educación de los hijos.

Actividades

Se realizan charlas periódicas sobre temas específicos de familia tales como, papel a desempeñar por cada miembro de la familia, para que el desarrollo de la misma no sea defectuoso, educación de los hijos, sexualidad, cuidado del ambiente del hogar, cómo evitar y solucionar conflictos familiares, etc.

Nuestro anhelo es la formación de personas y de familias ejemplares que sean útiles a la sociedad y creemos que esta labor ha de empezar en el núcleo social básico y primario que es la familia, por eso se hace especial énfasis en conseguir que las personas aprendan a ser útiles, por lo cual se distribuyen los servicios generales entre los miembros de las familias, salvo por motivos de fuerza mayor (enfermedad, invalidez, etc.), de tal manera que los servicios de cocina, comedor, lavandería, mantenimiento de instalaciones, etc., sean realizados por ellos.

Existen asimismo los programas específicos para niños, de los que anteriormente hemos hablado y los servicios de asesoramiento personalizado, que surgen del trato diario y ante los problemas puntuales a través de reuniones realizadas en virtud de la necesidad o de forma sistemática.

Se realizan también reuniones para fomentar la buena convivencia y el conocimiento de unos por otros, así como salidas al campo y actividades de tiempo libre común.

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Los procesos educativos, especialmente cuando el destinatario no es una persona individual, sino un colectivo, como es el caso de la familia, son extremadamente delicados y por tanto igualmente largos.

También es digno de tener en cuenta la necesidad que tiene el niño de una ubicación estable sobre todo durante el curso lectivo, por lo que la tendencia a realizar evaluaciones suele ser anual, aunque lógicamente la evaluación de las situaciones cotidianas es constante con el fin de detectar posibles retrocesos y de afianzar los éxitos obtenidos.

Prioridades

De forma esencial buscamos que haya una evolución anterior a este programa y una maduración en las personas integrantes del núcleo familiar, por lo cual el comienzo de un programa familiar está supeditado al alcance de objetivos personales anteriores, que den una esperanza de éxito a los que principian el programa.

Por ello, antes de unir a los cónyuges, se trabaja de forma individual con unos y con otras, en casas separadas, para tratar los problemas que les llevaron a las adicciones, posibles tensiones o separaciones, etc.

Tenemos un especial cuidado por proteger al eslabón más débil de la familia, es decir los niños, para lo cual hemos compaginado programas específicos para ellos con los globales de familia, aunque la interacción entre unos y otros es evidente.

Tomamos como principal prioridad, después de lo anteriormente descrito, la búsqueda de la normalización de los aspectos naturales: hábitat, alimentación, problemas sanitarios, vestuario, etc., pues pensamos que un tratamiento positivo sólo es posible cuando las necesidades primarias se encuentran satisfechas.

Una vez cubiertas éstas, que lógicamente ocurre simultáneamente con el ingreso, se plantean los objetivos previstos con anterioridad. Nos encontramos con dos problemas importantes que se interponen entre sí y son el grado de intimidad que toda la familia necesita y la necesidad del asesoramiento y cuidado que de forma específica las familias ingresadas en este programa, requieren.

Para obtener un equilibrio entre estos dos aspectos la forma más oportuna que hemos encontrado consiste en la creación de zonas de servicio comunes: cocina, comedor, lavandería, salas de estar y de trabajo. Y zona de intimidad más restringidas: habitaciones y salas.

Es importante apuntar que personas con situaciones especialmente problemáticas han utilizado estas áreas restringidas como refugio para eludir la lucha, creando situaciones atípicas que ha habido que superar.

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