Necesidades de nuestros adolescentes

Los jóvenes que acuden a REMAR solicitando ayuda, en su mayoría son:

- jóvenes sin hogar provenientes de familias desestructuradas.
- Jóvenes abandonados.
- Jóvenes con problemas de toxicomanías.
- Jóvenes sin escolaridad, bajo nivel de escolaridad y bajo nivel de calificación aún informal. 
- Jóvenes con problemas de integración social (marginación, delincuencia, pandillerismo).
- Jóvenes con carencias en el plano de la salud que comprometen su desarrollo futuro.

Todos estos niños y adolescentes vienen con traumas psicológicos y espirituales, que se manifiestan por la inseguridad, miedos, pesadillas, interrupción del sueño, depresión, falta de comunicación, problemas en la convivencia, inadaptación a las normas… etc.

La desnutrición, falta de acceso a la sanidad y educación es otro agravante entre los niños y adolescentes que llegan a nuestros hogares.
Las deficientes condiciones sanitarias por las que han vivido, la falta de acceso de agua potable, atención sanitaria, y medicinas, exacerban la situación, y tiene como resultado múltiples enfermedades como el tétanos, sarampión, neumonía, meningitis, malaria, anemia, etc que ponen en serio riesgo la vida de los niños.

Los adolescentes hacen aportaciones a la sociedad mediante numerosas maneras influyentes. Publican periódicos y revistas, dirigen empresas y actúan como dirigentes en escuelas y comunidades. Algunos están a cargo de hogares; otros cuidan de hermanos y hermanas menores o de padres enfermos. Muchos trabajan largas jornadas en fábricas y cultivos.

Rebosantes de vitalidad, curiosidad y espíritu, los jóvenes tienen el potencial de contribuir a que el mundo progrese.
Pueden educar a otros jóvenes de su misma edad sobre los desafíos de la vida y los peligros de las conductas peligrosas: por ejemplo, sobre cómo pueden protegerse de enfermedades tales como el VIH/SIDA. Pueden ayudar a otros como ellos a romper los ciclos de la violencia y la discriminación.

REMAR trabaja con y para los adolescentes a fin de involucrarlos en actividades de afirmación de la vida. Cuando se les aprecia como fuentes de energía, imaginación y pasión, los jóvenes prosperan y de ese modo también prosperan sus comunidades.

Conseguir unos resultados positivos en los adolescentes no resulta posible sin entender sus contextos, lo que incluye su entorno social, sus relaciones y oportunidades. Entre los "factores protectores" más importantes están los lugares. Los adolescentes necesitan un lugar estable, que sea suyo y donde se sientan seguros. Investigaciones recientes han demostrado el efecto positivo sobre la salud de las conductas de la "conexión" entre la escuela y el hogar.

La calidad de unas relaciones sostenidas entre el progenitor y el adolescente y de unos maestros que muestren interés está entre los "factores de protección" fundamentales. Los jóvenes necesitan también acceso a unos cuidados y servicios básicos apropiados, asequibles y, si es necesario, confidenciales. La alta calidad de la instrucción y la formación es esencial. Los adolescentes necesitan experiencias que constituyan un reto y sean variadas y lo bastante intensas. Necesitan oportunidades para una participación y una implicación reales en una variedad de aspectos de la vida en comunidad.

Todos los jóvenes, dentro o fuera de la escuela, tengan unos ingresos bajos o sean personas acomodadas, necesitan para mantener su compromiso una mezcla de servicios, apoyo y oportunidades. Lugares, servicios e instrucción son algunos de los recursos que las familias y comunidades pueden ofrecer a los adolescentes para ayudarlos a satisfacer su potencial.

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