Vidas Salvadas

 

Hola me llamo Valerie y quiero contarte mi historia...

Me llamo Valerie, tengo 11 años, tengo un trastorno cerebral, la columna vertebral torcida y no puedo andar bien. Las palabras hay veces me salen bien, así que las pronuncio bien y hay veces no.

Soy una niña muy feliz, me gusta reír y provocar a los otros huérfanos, para que me hagan cosquillas. Me encanta cantar y en los cultos bailo adelante y me divierto muchísimo. Dios me ama y me regocijo en El.

Aquí mi testimonio:

Me iba de viaje con alguien, no me acuerdo quien era. Puede que era mi mama o una tía... Simplemente no lo sé. Solo me acuerdo de que iba por primera vez de viaje y eso en un tren. Yo soy de la ciudad, sabes??? Procedo de Costa de Marfil. El tren tardaba muchísimo tiempo, tenía mucha hambre y sed también, pero como no había nadie a mi lado, me tenía que aguantar. Pues me quede dormida. En aquel tiempo yo tenía solamente 5 añitos.

Me despertaron los policías de Burkina Faso. Estaba sola y abandonada. No había ni rostro de mi familia, nadie. Yo tenía mucho miedo, ya que me hablaban en otro dialecto y menospreciándome. Me llevaron a un banco y allí esperaba más que 4 horas. Nadie me daba de beber ni me hacían caso ninguno. Un hombre con uniforme me cogía de la mano y me llevaba a un edificio, donde una mujer se negaba de acogerme. Era entonces la acción social de Burkina. No sabían que hacer conmigo... Yo lloraba mucho y asustada estaba yo, y tampoco allí me dieron ni agua. Pues ese Policía hablaba por teléfono y con una moto grande me llevo a una casa donde había muchos niños de todas las edades. Las personas que me abrieron la puerta eran muy amables y enseguida me dieron agua y un plato de comida. Parecía que se abría el cielo. Sin ningún problema, me acogieron, me dieron una cama, comida y me podía duchar todos los días.


Yo no vivía nunca en una casa tan, tan limpia ni tan grande, ni con tanta gente. Como me asuste de tantas cosas, todos tenían que tener mucha paciencia con migo. Yo solo corría todo el día dentro del jardín y también en las noches. No conseguí dormir me. Y los bebes me ponían muy nerviosa, no soportaba cuando lloraban. Entonces gritando iba yo corriendo por toda la casa. Hasta que me enseñaron de tranquilizarme y controlarme a mí misma. Me costaba mucho ya que no soy 100% "clara" en la cabeza. Pero gracias a esas personas esforzadas que me aman y quieren hacer el bien a los demás, sin esperar nada a cambio, gracias a todos ellos, hoy canto todo el día, ya casi no corro, aguanto los bebes, hasta que los cargo en los brazos de vez en cuando, siempre con alguien adulto a mi lado, pero los cargo y mas, los amo. Las noches, me sigue costando para dormirme, pero recibo descanso, tranquilla estoy tumbada en mi cama y canto, hasta que el sueño me cierra los ojos.

Gracias a Remar que tiene las puertas abiertas, 24 horas al día, 365 días al año. Muchas gracias a todos.

 

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