25º Aniversario Remar Portugal

Hace veinticinco años que unos hermanos en la fe me visitaron en España, y estoy seguro de que enviados por el Señor, representando al ministerio evangélico internacional de Campus Crusade For Christ, entre los que destacaba el director español, de dicho ministerio,

D. Jose Monells, y me ofrecieron la preciosa finca de Bellavista, en un hermoso paraje del norte de Portugal, para que realizáramos la obra social de rehabilitación de marginados, pues las adicciones ya golpeaban fuertemente a la juventud portuguesa, como en una prolongación maléfica de la tragedia española, que ya sufría una gran multitud de jóvenes, especialmente vascos, catalanes, madrileños y andaluces, que estaban atrapados en la tétrica telaraña de la heroína, preferentemente, además de seguir arrastrando la cadena de las múltiples adicciones adyacentes, como el hachís, el tabaco, alcohol, anfetaminas y, aún, en menor escala la cocaína.

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Cuando firmamos la cesión de la quinta de Bellavista, compartí la profecía de asegurar que en su inauguración, un mes después, ya tendríamos allí más de cuarenta varones, acogidos en este nuevo mesón del Buen Samaritano de Remar Portugal.

Tuvimos el privilegio de enviar a mi cuñado Ángel Jiménez y su esposa Elena, cofundador de Remar España, junto con su hermano Javier y su hermana Mª Carmen, mi querida esposa y fiel mesonera de almas, equipados con algunos obreros españoles y, efectivamente, en el culto de inauguración, al que acudieron los directores europeos de Campus Crusade For Christ, éramos mas de cincuenta las personas de Remar y, de ellos, mas de cuarenta portugueses drogadictos, que habían ingresado en un rosario humano, varios cada día, pudiendo escuchar ya  testimonios de algunos que manifestaron el milagroso cambio, de ser lobos a ser corderos, por las santas medicinas de la fe y del amor de Cristo.

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Desde entonces, Remar Portugal ha seguido fielmente amparando y asistiendo a todos los que han llamado a sus puertas, prestando ayuda integral, física, psíquica y espiritual, a más de cuarenta mil personas, hasta el día de hoy, extendiéndose por toda la geografía portuguesa, en una gran multiplicación de hogares para familias y de centros de rehabilitación, en sus tres fases diferentes, complementadas con talleres de formación profesional y empresas solidarias, que autofinancian toda la obra social.

Gloriosamente, en cumplimiento de la gran Comisión del Maestro, de ir por todo el mundo, un ejército de misioneros portugueses, rehabilitados de las drogas, han extendido la visión y la compasión a muchos países, empezando por los de habla portuguesa e inglesa, aunque también han tenido la santa osadía de llegar a naciones con idiomas extraños, sin conocerlos, adaptándose rápidamente a ellos y bendiciendo a muchos miles de personas, salvándolos, sanándolos, dándoles sustento y abrigo, hogar, formación escolar o profesional y, sobre todo, mucho amor de Dios.

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En espera de que nos perdonen todos los fallos que hemos tenido en todos estos años, les rogamos que sigan teniendo paciencia con nosotros y continúen ayudándonos con sus oraciones y sus valiosas colaboraciones.

Miguel Díez.

Presidente Remar Internacional.