Testimonio: Cristobal Hernandez

Testimonio: Cristobal Hernandez

Mi primer encuentro con África.

 

En Octubre de 1994 llegue por primera vez a Burkina faso (antiguo Alto Volta), hace ya casi 20 años y hoy he decidido relatar aquel impacto que causo en mi vida el continente negro en aquellos tiempos y claro está la preciosa obra misionera que Remar estaba apenas abriendo brecha en esos momento, sin duda alguna fueron y serán de mis más preciadas experiencias en los caminos de Cristo, pues fueron aventuras y desventuras, honras y deshonras, humillaciones y exaltaciones, glorias y pecados, siempre en un camino estrecho y luchando a viento y marea contra mi peor enemigo que soy yo, llevando siempre conmigo mi torpeza y carnalidad, pero con la ventaja del poder del Espíritu Santo de Dios, el único y verdadero ayudador y consolador para el hombre.

Sobra decir que los comienzos no fueron fáciles, la adaptación al clima y alimentación conlleva su tiempo, ya algunos misioneros habían cogido malaria con la cual tuvimos que convivir como algo común como pueda ser en Europa un simple resfriado, nos azotaba cada dos por tres a todos los que vivíamos en el territorio del mosquito Anpholes, transmisor de la dicha malaria o paludismo.

El ministerio de verdad aun se estaba gestando, estábamos ahí pero aun no sabíamos muy bien como funcionar, la mayoría no dominábamos el idioma oficial que es el francés, cuanto menos el dialecto nativo que es el moré hablado en la mayor parte del país y en concreto en Ouagadougou la capital donde se hizo el primer asentamiento, hay que decir que al mismo tiempo otro equipo de misioneros la mayoría portugueses estaban abriendo brecha en el país vecino Ghana, en Accra su capital, también con sus primeros dolores de parto.

… sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. 1ª Pe. 5:9

Durante el primer año nos tuvieron que apoyar mucho desde la central de Remar internacional con sede en Madrid, pues continuamente llegaban misioneros, nos visitaba una pareja de pastores casi cada mes, también empezaron a enviarnos contenedores lo cual nos costó lo suyo encontrar transitaros y aduaneros fieles, pues no fue fácil aprender a hacer todo el papeleo y no hablar del dineral que cuesta sacar un contenedor de las aduanas en un país tercermundista y algo corrupto.

Los primeros tres años digamos que fueros de adaptación llevó un tiempo adquirir una estabilidad en el ministerio, crear familia ha sido la visión, ofrecer una familia al niño huérfano o desamparado o a multitud de madres solteras, muchachas embarazadas y abandonadas y todo tipo de gentes marginadas en la sociedad Africana, pues en la religión animista y también en el Islam si una de las hijas vuelve a casa embarazada no haya el perdón automáticamente son repudiadas, también el mosí y el diulá y una gran cantidad de etnias de África actúan de esta manera, en seguida pudimos ver que esto se trataba de ¡urgencia! aunque fuere extraña esa palabra pues todo es leeento perece que todo da igual, dar de comer al hambriento ¡urgentemente! Mientras pasa el tiempo organizando proyectos, con grandes visiones e ideas la gente se muere de hambre, tuvimos la oportunidad y privilegio de practicar la verdadera religión.

La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo. Stg. 1:27

Lo primero que hicimos fue abrir un comedor social en casa de un pastor bautista donde su esposa preparaba las ollas de arroz y frijol y así fuimos aprendiendo también nosotros como preparar comida para 200, 300 y hasta 500 niños, yo personalmente recuerdo aquellas primeras cantinas como Wend Kuuni (que en moré quiere decir regalo de Dios) pues para aquellos pobres niños era un regalo de Dios a diario, de que vale hinchar el vientre a un pobre un día o dos, o dar un medicamento un día, el problema es de por vida, nos dimos cuenta que nos teníamos que quedar allí, que siempre alguien tenía que estar allí, creo que tenemos que estar ahí… donde está la necesidad debe estar el servidor, allí nos encontraremos con el Señor.

Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará. Jn. 12:26

En aquellas aldeas encontrábamos a niños muy desnutridos y enfermos, la mayoría con harapos por ropa, incluso desnudos y con el ombligo herniado, descalzos, etc., las familias son muy numerosas ya que los animistas y musulmanes practican la poligamia y pueden tener muchos hijos con diferentes mujeres, el problema es que luego no los pueden alimentar o proporcionarles medicación cuando están enfermos. Respetando las costumbres africanas nos presentábamos ante el anciano de la aldea presentándole nuestro servicio, parecía una locura aquella labor altruista, sorprendía y revolucionaba a aquellos simples aldeanos, pudimos poner la fe que nos llevo allí por obras y se fueron abriendo diversas cantinas, (comedores sociales gratuitos) aquellos niños no entendían de religión ni de obras sociales, asociaciones, o.n.g, etc. Lo que si entendían y absorbían como esponjas era el amor, la bondad y el alimento diario y casi con ansia esperaban cada día a aquellos misioneros, nos llamaban nashara (hombre blanco), pero no nos importaba al ver la alegría de aquellos niños esperando cada día fielmente su comida.

¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Is.58:7