Las mujeres del mundo desean y merecen un futuro igualitario sin estigma, estereotipos ni violencia; un futuro que sea sostenible, pacífico, y con igualdad de derechos y oportunidades para todas las personas.

 

El Día Internacional de la Mujer, institucionalizado por las Naciones Unidas en 1975, conmemora cada 8 de marzo la lucha de la mujer por su participación dentro de la sociedad, en pie de su desarrollo íntegro como persona. La conmemoración de este día encuentra sus orígenes en las manifestaciones de las mujeres que, reclamaban a comienzos del siglo XX el derecho al voto, mejores condiciones de trabajo y la igualdad entre los sexos.

Este año, el tema del Día Internacional de la Mujer “Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo de la Covid-19”, celebra los enormes esfuerzos realizados por mujeres y niñas de todo el mundo a la hora de definir un futuro más igualitario y la recuperación ante la pandemia de Covid-19, y resalta las deficiencias que persisten.

 

Desde que se comenzó a celebrar y conmemorar este día en favor de la igualdad de las mujeres, la sociedad, y en definitiva el significado de esta celebración, han ido evolucionando.

 

En la ONG Remar no nos cansamos de luchar por la igualdad, de hombres y mujeres, denunciando cualquier tipo de injusticia, puesto que todos los seres humanos merecemos ser tratados con dignidad y respeto. Creemos que Dios nos ha creado en igualdad, mujeres y hombres, criaturas suyas formados del polvo de la tierra, como dice Génesis capítulo 2.

La mujer desarrolla y ha desarrollado a lo largo de la historia un papel fundamental en la sociedad, con capacidades, virtudes y talentos que Dios le ha dado, para ser capaz de desarrollarse y desenvolverse en múltiples facetas aportando valores y beneficios a la sociedad. Mujeres esposas, madres, amigas, consejeras, que cuidan de sus hogares y sus negocios, que enseñan, que producen, que sirven, que fabrican y que cuidan, mujeres virtuosas como la mujer de Proverbios 31.

 

Durante más de 30 años en la ONG Remar se han establecido programas en favor de la mujer.

 

En un comienzo se fundaron casas hogar para la rehabilitación y restauración de mujeres con problemas de adicciones a drogas y alcohol, donde se les brindaba un techo y la oportunidad de un cambio de vida. En Remar se ha ayudado a miles de mujeres en más de 70 países, a salir del mundo de la drogadicción, prostitución, alcoholismo, y otras adicciones. Pero sobre todo se les ha brindado ayuda emocional y espiritual, dándoles las herramientas para poder transformar su futuro.

Remar también tiene casas hogar para acoger a mujeres que han sido víctimas de violencia de género, con o sin hijos, con la finalidad de ayudar a las mujeres a superar esta etapa tan difícil, a recobrar su autoestima, en definitiva, a tomar el rumbo de su vida nuevamente.

 

En muchos lugares del mundo existe la desigualdad, donde las niñas y mujeres no tienen el mismo acceso a la educación que los niños y hombres. Remar ha abierto Colegios y escuelas para educación primaria y secundaria en varios países de África y América Latina, como Guatemala, El Salvador, Nicaragua, República Dominicana, Ecuador, Perú, Costa de marfil, y Camerún, entre otros.

 

En estos colegios se da educación de calidad a miles de niños y niñas que viven en los hogares de acogida de Remar, y a otros miles de niños de escasos recursos de las zonas y poblaciones cercanas, que acuden a estudiar. Remar contribuye a la igualdad de género, por que ofrecemos a las niñas y los niños el mismo acceso a la educación, también se han impartido clases para alfabetizar adultos, principalmente mujeres, que no sabían leer ni escribir.

 

En Remar también hemos puesto en marcha talleres de formación y capacitación para mujeres, como taller de costura, corte y confección, en Argentina y Bolivia.  Taller de peluquería y estética, en Guatemala. Tapicería, en España, para la formación de mujeres en riesgo de exclusión social.

En países como Haití, Burkina Faso y Malí las mujeres acogidas en la ONG Remar, que provienen de barrios y áreas muy pobres y marginales, y que tienen historias de vida muy complicadas, tienen la oportunidad de capacitarse como panaderas para mejorar la economía en sus hogares.

 

Y muchos otros.

 

En este año 2021 Remar quiere llevar a cabo el proyecto La Morada en dos países, México y Bolivia, que consiste en la construcción de viviendas específicamente para apoyar a niñas y mujeres que hayan sido víctimas de abusos sexuales, donde puedan recibir una atención multidisciplinar, para su completa restauración, física, emocional y espiritual.

 

Remar desde hace 38 años ha acogido en sus hogares en más de 70 países por todo el mundo, a miles de niñas y mujeres, vulnerables, y en riesgo de exclusión social, que han sido víctimas de abandono, maltrato, abusos, adicciones, pobreza, y otras circunstancias, con la intención de ofrecerles una nueva oportunidad, una completa restauración en todas las áreas, proveyendo para sus necesidades básicas, pero sobre todo trabajando en la restauración emocional y espiritual, para que niñas y mujeres tengan la opción de escoger para ellas un futuro mejor.

 

Y con esta visión seguimos trabajando, y celebramos el Día Internacional de la Mujer, porque queremos un mundo más igualitario, más digno, y más justo para hombres y mujeres.

“Es como nave de mercader; Trae su pan de lejos. Se levanta aun de noche Y da comida a su familia Y ración a sus criadas. Considera la heredad, y la compra, Y planta viña del fruto de sus manos. Ciñe de fuerza sus lomos, Y esfuerza sus brazos. Ve que van bien sus negocios; Su lámpara no se apaga de noche. Aplica su mano al huso, Y sus manos a la rueca. Alarga su mano al pobre, Y extiende sus manos al menesteroso. No tiene temor de la nieve por su familia, Porque toda su familia está vestida de ropas dobles. Ella se hace tapices; De lino fino y púrpura es su vestido. Su marido es conocido en las puertas, Cuando se sienta con los ancianos de la tierra. Hace telas, y vende, Y da cintas al mercader. Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir.” – Proverbios 31:14-25