En un mundo lleno de distracciones, la autora Mari Carmen Jiménez nos recuerda a través de pasajes bíblicos y reflexiones profundas, la importancia de la sabiduría, la corrección y la guía espiritual para los jóvenes. 

En un mundo repleto de ruido y distracciones, ¿cómo podemos asegurarnos de que nuestros jóvenes escuchen la sabiduría que tanto necesitan?

En este blog, la autora Mari Carmen Jiménez nos invita a reflexionar sobre la importancia de la sabiduría, la corrección y la guía espiritual en la vida de los jóvenes. A través de pasajes bíblicos y reflexiones profundas, nos recuerda que la verdadera sabiduría proviene de Dios y que solo a través de Su palabra podemos encontrar la dirección y la luz que necesitamos para navegar por los desafíos de la vida.

Refranes y verdades: “Predicame padre; que por un oído me entra y por otro me sale”

Por Mari Carmen Jiménez

 

Se dice, contra los que, sordos a cualquier amonestación, soportan indiferentes cuánto se les dice, por grave que sea. La juventud tiene la tendencia de creerse sabia en su propia opinión, siendo muy peligroso pues los errores causan dolor y daño. Sin embargo la corrección del sabio es medicina. Cuánta sabiduría de la buena, necesitamos hoy para nuestros jóvenes y para los no tan jóvenes. 

Prov 23: 13 dice  “No  rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá.” Es importante la corrección, y el castigo; la disciplina muestra las consecuencias que vienen por hacer lo malo, tarde o temprano viene el castigo, si no es por parte de los padres, será por parte de la vida, de los jueces de este mundo y más tarde por el Juez supremo, Dios, que juzgará a buenos y malos en esta vida muchas veces y definitivamente en  la otra.

Salmo 119:9  dice “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.” Es la mejor norma de conducta y guía para dar sabiduría al joven y al viejo, la palabra de Dios, que manifiesta la bendición y la maldición como consecuencias ciertas de obedecerla o desobedecerla.

2ª Timoteo 3:16  dice “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto enteramente preparado para toda buena obra.”  Si eliminamos a Dios de la ecuación humana, el resultado será un error que estropeará todas las operaciones que se realicen después, en la actualidad estamos cosechando los malos resultados de haber creído la mentira predicada en la revolución francesa que decía: “dios ha muerto”.

Proverbios 1 dice “Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo, para entender proverbio y declaración, palabras de sabios, y sus dichos profundos. El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre; porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello.” 

 Sin respeto a Dios, no podemos respetarnos ni a nosotros mismos ni a los demás, además ignoramos que hay fuerzas espirituales más poderosas que las voluntades humanas más fuertes y solo se detienen en su maldad, ante el poder de Dios. 

1ª Pedro 5:5 dice “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.”

 Es de sabios escuchar el consejo de los más ancianos, que este refrán no se cumpla en nuestra vida, no tengamos más alto concepto de nosotros mismos, que el de la sabia humildad, ésta, reconoce lo poco que somos y cuánto necesitamos verdaderas respuestas para nuestra existencia, así como luz que ilumine nuestros pasos, para no perdernos en el camino. Eclesiastés 11:9 “Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios.” 

No permitamos que nuestros jóvenes sean víctimas de la ignorancia y la insensatez. Abramos nuestros corazones y mentes a la sabiduría de Dios y compartamos este tesoro invaluable con las nuevas generaciones.

¿Qué puedes hacer hoy mismo para marcar la diferencia?

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  • Ora por la sabiduría y la guía de Dios para los jóvenes que te rodean.

 

Recuerda, la esperanza nunca se apaga cuando hay fe en Dios.

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