Alfabetización para las personas, el planeta y la prosperidad: una oportunidad para transformar vidas y construir un futuro con más esperanza

Cada 8 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Alfabetización, una fecha promovida por la UNESCO para recordar al mundo que aprender a leer y escribir es mucho más que adquirir una habilidad básica: es abrir una puerta al conocimiento, a las oportunidades, a la participación social y a una vida con mayor dignidad.

En 2026, esta celebración tiene un significado especial, ya que se cumplen 60 años del Día Internacional de la Alfabetización. El lema de este año, “Alfabetización para las personas, el planeta y la prosperidad”, invita a reconocer la alfabetización como una herramienta fundamental para construir sociedades más inclusivas, sostenibles y llenas de oportunidades. UNESCO destaca que la alfabetización contribuye al desarrollo de las personas, favorece futuros sostenibles y amplía las posibilidades de acceder a medios de vida y desarrollo económico.

La alfabetización sigue siendo un desafío mundial

A pesar de los avances alcanzados durante las últimas décadas, al menos 739 millones de jóvenes y adultos todavía carecen de competencias básicas de alfabetización, según los datos más recientes de la UNESCO. Además, cuatro de cada diez niños en el mundo no alcanzan el nivel mínimo de competencia en lectura.

Detrás de estas cifras hay personas, familias y especialmente niños que necesitan oportunidades para aprender, crecer y construir un futuro diferente.

La alfabetización es una puerta hacia nuevas oportunidades

Saber leer y escribir permite mucho más que comprender un texto. Significa poder estudiar, comunicarse, conocer los propios derechos, acceder a información, continuar una formación profesional y participar activamente en la sociedad.

Para un niño que vive en situación de pobreza, abandono o vulnerabilidad, tener acceso a la educación puede marcar una diferencia enorme.

La escuela puede convertirse en un lugar de protección, aprendizaje y esperanza. Allí un niño no solamente aprende matemáticas, ciencias, lectura o escritura; también descubre que tiene capacidades, que puede alcanzar metas y que su historia no tiene por qué estar determinada por las circunstancias en las que nació.

Por eso, hablar de alfabetización es también hablar de igualdad de oportunidades.

Cuando un niño aprende, se amplían sus posibilidades. Cuando una comunidad tiene acceso a la educación, también se fortalece su capacidad para avanzar y construir un futuro mejor.

Alfabetización para las personas

El lema de 2026 pone en primer lugar a las personas. Y es precisamente ahí donde comienza cualquier transformación

La educación debe llegar a todos, especialmente a quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad. Niños que han vivido abandono, pobreza extrema, orfandad, violencia o exclusión social necesitan mucho más que alimentos y un lugar donde dormir: necesitan oportunidades para desarrollarse plenamente.

La alfabetización puede devolverles algo que las circunstancias difíciles muchas veces les han arrebatado: la posibilidad de imaginar un futuro diferente.

Un niño que aprende a leer puede descubrir nuevos mundos a través de los libros. Un joven que continúa sus estudios puede prepararse para acceder a un empleo digno. Una persona adulta que adquiere nuevas competencias puede encontrar nuevas oportunidades para sostener a su familia.

Cada aprendizaje puede convertirse en un paso hacia una vida con mayor autonomía y dignidad.

Alfabetización para el planeta

El lema de este año también relaciona la alfabetización con el cuidado del planeta.

Una persona que tiene acceso al conocimiento puede comprender mejor los desafíos ambientales que enfrenta nuestro mundo y participar de manera responsable en la búsqueda de soluciones. La educación permite adquirir conocimientos, desarrollar conciencia y tomar decisiones que pueden contribuir a construir comunidades más sostenibles.

Educar no significa solamente preparar para conseguir un empleo. También significa formar personas capaces de comprender su entorno, respetarlo y asumir responsabilidades hacia las generaciones futuras.

Por eso, una educación de calidad debe ayudar a los niños y jóvenes a convertirse en ciudadanos responsables, solidarios y conscientes de que sus decisiones pueden influir en otras personas y también en el mundo que les rodea.

La labor de REMAR en la educación de niños y jóvenes vulnerables

Desde hace más de cuatro décadas, REMAR trabaja en distintos países del mundo atendiendo a personas y familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

Dentro de esta labor, la educación ocupa un lugar fundamental. A través de sus hogares, centros y diferentes programas de atención, REMAR brinda a niños y jóvenes la posibilidad de acceder a formación y continuar sus estudios, acompañándolos en diferentes etapas de su desarrollo.

 Para muchos de estos niños, contar con un hogar seguro y con acceso a la educación representa una oportunidad que antes parecía imposible.

El objetivo no es solamente que aprendan a leer y escribir. Se trata de acompañarlos en un proceso integral que les permita desarrollar sus capacidades, fortalecer su autoestima, adquirir valores y prepararse para afrontar el futuro con esperanza.

Educación que transforma historias

A lo largo de los años, REMAR ha podido ser testigo de cómo la educación puede cambiar el rumbo de una vida. 

Niños que llegaron en situaciones de gran vulnerabilidad han tenido la oportunidad de crecer en un entorno de protección, asistir a la escuela, completar diferentes etapas educativas y prepararse para el futuro.

Algunos han llegado a convertirse en bachilleres, maestros, contables y profesionales en diferentes áreas. Otros han decidido dedicar parte de sus vidas al servicio de los demás, acompañando a otros niños y jóvenes que atraviesan circunstancias similares a las que ellos mismos vivieron. 

Esta transformación demuestra que una oportunidad puede multiplicarse.

Cuando un niño recibe educación, no solamente cambia su presente. También puede cambiar su futuro y, con el tiempo, influir positivamente en su familia y en toda su comunidad.

La educación como semilla de esperanza

Cada cuaderno, cada libro, cada clase y cada palabra aprendida pueden parecer pequeños pasos, pero para un niño vulnerable pueden representar el comienzo de una nueva historia.

La alfabetización es una semilla que necesita tiempo, cuidado y acompañamiento para crecer. Pero cuando encuentra un entorno adecuado, puede convertirse en conocimiento, confianza, oportunidades y esperanza.

En REMAR creemos que cada niño tiene valor y capacidades que pueden desarrollarse cuando recibe amor, cuidado, educación y las oportunidades necesarias.

Por eso, en este Día Internacional de la Alfabetización 2026, damos gracias a Dios por cada niño que ha podido acceder a la educación y por cada persona que hace posible que esta labor continúe.

El lema “Alfabetización para las personas, el planeta y la prosperidad” nos recuerda que educar es mirar hacia el futuro. Es trabajar por personas con más oportunidades, comunidades más fuertes, sociedades más inclusivas y un mundo donde nadie quede atrás.

Una oportunidad para cambiar una vida

Todavía existen millones de niños y jóvenes que necesitan una oportunidad para estudiar, aprender y construir un futuro diferente.

Con nuestro apoyo podemos contribuir a que más niños en situación de vulnerabilidad tengan acceso a educación, alimentación, protección y un hogar donde puedan crecer con dignidad y esperanza.

Tú también puedes ser parte de esta transformación.

¿Quieres colaborar?

Ayuda a REMAR a seguir transformando vidas a través de la educación. Tu donativo puede contribuir a que un niño en situación de vulnerabilidad tenga acceso a una educación, un hogar seguro y nuevas oportunidades para su futuro.

Porque cuando ayudamos a educar a un niño, no solamente estamos cambiando su presente: estamos sembrando esperanza para toda una vida.