La conmovedora historia de un hombre enfermo terminal, preso en una cárcel en Costa de Marfil y cómo encuentra redención y paz en sus últimos días gracias a la compasión y el amor de los misioneros de REMAR.

En el corazón de África, donde la pobreza y la desesperanza se entrelazan, una historia conmovedora emerge de las entrañas de una prisión, narrada por Mari Carmen Jiménez. “Preso con cólera” nos transporta a la cruda realidad de un hombre enfermo terminal, desechado por la sociedad y la enfermedad, y su encuentro con la compasión y el amor incondicional de los misioneros de REMAR.

La historia nos sumerge en la noble labor de REMAR, llevando alimento y esperanza a los reclusos en cárceles africanas donde la escasez y la corrupción impiden una alimentación digna. Estos misioneros, como ángeles de misericordia, abrieron las puertas de la redención a un hombre quebrado por la enfermedad y el abandono.

PRESO CON CÓLERA

Por: Mari Carmen Jiménez

 

Uno de los trabajos que los misioneros de REMAR realizan en África en muchas cárceles en distintos países, es el de llevar comida sistemáticamente, y ya durante años, a los presos; los gobiernos no tienen casi presupuesto para la alimentación de esos hombres, y las cárceles, que cuadruplican su población constantemente, además de la corrupción que roba los escasos fondos, produce como consecuencia, que los presos que no cuenten con ayuda exterior, mueran literalmente de hambre. 

Así que las puertas de las prisiones se han abierto en muchos países de África a REMAR, para llevar comida natural y espiritual en el nombre de Jesús a estos presos. En ello se encontraban estos misioneros, en la ciudad de Abidjan, Costa de Marfil, cuando al salir de la cárcel, a sus puertas, encontraron un hombre tirado en el suelo, era un preso enfermo terminal de cólera, que moribundo había sido echado fuera, como un perro, para morir. 

Estos jóvenes recogiéndole como pudieron le llevaron a su casa, y trataron de cuidarle y ayudarle en la grave situación en que se encontraba. Al principio la sorpresa de verse tratado con dignidad y respeto hizo que este hombre observara todo lo que le rodeaba, y poco a poco el testimonio de amor le llevó a abrir su corazón ya quebrantado y humillado por la prisión y la enfermedad, a aquel mensaje de salvación, si no, para su cuerpo ya desgastado, al menos para su alma inmortal. 

Sólo unos pocos días más, vivió este hombre, y ninguno de los que le cuidaron en ese tiempo supo cuál había sido su delito o culpa, pero aquel pobre hombre, desechado aún por los desechados, en los últimos momentos de su vida, fue recibido ante el trono del Rey de reyes y Señor de señores, quien le consolará y le amará por siempre.

Los que le atendieron en sus últimos momentos lo sabían por la fe en la Palabra de Dios que así lo afirma, pero el gozo y la paz que se reflejó en su rostro al partir, fue testimonio rotundo a todos, para confirmarlo.

Conclusión:

“Preso con cólera” es un testimonio conmovedor del poder transformador del amor y la fe, incluso en las circunstancias más difíciles. Es una historia que nos invita a reflexionar sobre la importancia de la compasión y la solidaridad hacia los más necesitados, nos invita a ser  instrumentos de misericordia, recordándonos que la esperanza puede florecer incluso en los lugares más oscuros.

 

Una invitación a llevar esperanza

Esta inspiradora historia no sólo nos conmueve, sino que también nos impulsa a actuar. Te invitamos a unirte a REMAR y apoyar esta  labor de llevar esperanza y transformación a los más necesitados.

 

¿Cómo puedes ayudar?

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  • Dona: Tu colaboración, sin importar el monto, puede marcar una gran diferencia en la vida de muchas personas.

 

¡Únete y se parte de la esperanza!