Alimentos, refugio, panadería, comedor social, lavandería y nuevos puntos de atención forman parte de una respuesta humanitaria que continúa creciendo mientras cientos de familias siguen necesitando ayuda.
Los terremotos que sacudieron Venezuela transformaron en cuestión de segundos la vida de miles de familias. Hogares destruidos, viviendas inhabitables, personas heridas, familias desplazadas y comunidades enteras obligadas a buscar refugio marcaron el inicio de una emergencia que, aunque con el paso de los días ha dejado de ocupar tantos titulares, continúa siendo una realidad para quienes perdieron su hogar y sus medios para vivir.
Desde las primeras horas, REMAR SOS, REMAR Venezuela, REMAR Internacional y Mensajeros de la Paz activaron una respuesta humanitaria destinada a atender las necesidades más urgentes de la población afectada.
Lo que comenzó como una intervención de emergencia se ha convertido en una labor sostenida que continúa creciendo gracias al trabajo de los voluntarios y a la solidaridad de personas, iglesias, empresas e instituciones que han decidido acompañar al pueblo venezolano.
Una ayuda que permanece cuando la noticia pasa
REMAR estuvo presente desde los primeros momentos de la emergencia y, como parte de su compromiso con las personas más vulnerables, permanece en el terreno mientras las necesidades continúan.
Equipos de voluntarios de REMAR Venezuela comenzaron a trabajar directamente en las zonas afectadas, identificando necesidades y distribuyendo alimentos. A esta labor se sumaron voluntarios desplazados desde otros países y equipos de REMAR SOS, con experiencia en situaciones de emergencia y catástrofes.
La respuesta se ha desarrollado tanto en Caracas como en La Guaira, dos de los principales puntos donde se concentra la atención a personas que han perdido sus viviendas.
Hoy, la misión continúa con una red de ayuda que combina alimentación, alojamiento, higiene, acompañamiento y atención directa.
La Pastora: cientos de personas reciben alimentos cada día
Una de las imágenes que mejor refleja la magnitud de la emergencia son las largas filas que se forman en la Plaza de La Pastora, en Caracas. Cada día, cerca de 500 personas acuden a este punto para recibir alimentos preparados por los equipos de REMAR, Mensajeros de la Paz y sus colaboradores.
La distribución contempla desayuno, comida y cena, con menús calientes acompañados de pan, agua, fruta y otros alimentos.
Las filas ocupan buena parte de la plaza y se repiten jornada tras jornada. Hombres, mujeres, niños y personas mayores esperan para recibir una comida en un contexto en el que muchas familias continúan enfrentando graves dificultades para acceder a los recursos básicos.
La realidad que muestran estas imágenes recuerda que la emergencia no terminó cuando dejaron de aparecer las primeras noticias sobre el terremoto. Para quienes siguen sin hogar, sin recursos o sin un lugar seguro donde vivir, la emergencia continúa cada día.
“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis.” Mateo 25:35
Un refugio para quienes perdieron su hogar
La sede de REMAR Venezuela en La Pastora se ha convertido también en un espacio de acogida para las personas que no pueden regresar a sus viviendas.
El lugar tiene capacidad para atender aproximadamente a 200 personas, mientras que en las últimas jornadas alrededor de 80 a 100 personas han utilizado diariamente los dormitorios habilitados.
Aquí encuentran un techo bajo el que dormir, alimentación, acceso a duchas, baños, agua y productos básicos de higiene. Para quienes durante días tuvieron que dormir en plazas, campamentos o espacios abiertos, contar con una cama y un lugar seguro representa una ayuda fundamental.
Los testimonios recogidos durante estas semanas muestran la dimensión humana de la tragedia. Personas que vieron cómo sus viviendas quedaban partidas, inundadas o destruidas; familias que perdieron todas sus pertenencias y personas que, después de pasar días a la intemperie, han encontrado en REMAR un espacio donde descansar.
Uno de estos testimonios es el de Alberto García, quien sufrió varias fracturas en una de sus piernas después de que la fachada de su vivienda se desplomara. Como otras personas afectadas, hoy cuenta con un lugar seguro donde recuperarse y recibir atención.
También se han conocido historias de matrimonios que lograron salir con vida mientras sus viviendas se derrumbaban a su alrededor y que, después de pasar días en la calle, han podido encontrar refugio y alimentación.
Cada testimonio es diferente, pero todos tienen algo en común: en pocos segundos, sus vidas cambiaron por completo.
Una cocina para alimentar a más personas
La respuesta también ha requerido reforzar la capacidad de preparación de alimentos. En la sede de REMAR se ha instalado y acondicionado una cocina industrial, con equipamiento necesario para preparar grandes cantidades de comida y atender tanto a las personas alojadas en el refugio como a quienes reciben alimentos en los puntos de distribución.
El objetivo es que esta infraestructura permita mantener y ampliar la respuesta a medida que aumentan las necesidades. La cocina forma parte de una estructura que busca que la ayuda pueda sostenerse en el tiempo y alcanzar a un mayor número de personas.
La panadería solidaria sigue creciendo
Otro de los pilares de esta intervención es la panadería solidaria de REMAR. Gracias al trabajo de los voluntarios y a la incorporación de nueva maquinaria, la producción ha aumentado considerablemente. En las últimas actualizaciones se informa de una producción de entre 5.000 y 10.000 panes diarios, destinados a los diferentes puntos de distribución y a las personas atendidas en los espacios de acogida.
La panadería ha requerido también mejoras en sus instalaciones y la incorporación de nuevos hornos para aumentar su capacidad.
Cada día, las manos de los voluntarios trabajan para convertir harina y otros productos básicos en miles de panes que posteriormente llegan a familias afectadas por la emergencia.
Una lavandería para recuperar condiciones dignas
La respuesta humanitaria también ha incorporado algo tan básico como necesario: una lavandería solidaria. En Caracas ya se ha habilitado un espacio equipado con lavadoras y secadoras para atender a las personas que se encuentran alojadas en los dormitorios y a familias damnificadas de los alrededores.
La iniciativa cobra especial importancia en un contexto donde el acceso al agua y a la electricidad es limitado. Poder lavar y secar la ropa permite a las personas recuperar parte de las condiciones de higiene y dignidad que perdieron tras la emergencia.
La lavandería representa así una nueva dimensión de la ayuda: no solo ofrecer alimento y refugio, sino también condiciones básicas para vivir con dignidad.
La Guaira: la ayuda llega a una de las zonas más afectadas
La respuesta de REMAR también continúa en La Guaira, una de las zonas donde el terremoto provocó mayores daños.
En el antiguo campo de golf se ha establecido un gran campamento que actualmente acoge a numerosas familias que perdieron sus hogares y necesitan soluciones temporales mientras se buscan alternativas de alojamiento a más largo plazo.
En este lugar, REMAR SOS y Mensajeros de la Paz, junto con otras entidades colaboradoras, han instalado una gran carpa industrial de aproximadamente 400 metros cuadrados, concebida como espacio para centralizar y distribuir ayuda humanitaria.
La infraestructura permitirá desarrollar diferentes acciones y facilitar la coordinación con otras organizaciones presentes en el terreno. Además, continúa el trabajo para habilitar nuevos servicios en el campamento, entre ellos duchas, baños, lavandería y un comedor social con cocina, con una capacidad proyectada para atender a cientos de personas por turno.
La intención es ampliar progresivamente la respuesta y ofrecer mejores condiciones a quienes permanecen desplazados.
Una respuesta que sigue sumando manos
Nada de esta labor sería posible sin las personas que están poniendo sus manos al servicio de quienes más lo necesitan. Voluntarios de REMAR Venezuela, REMAR SOS y otros países se han incorporado a las tareas de distribución de alimentos, cocina, panadería, acondicionamiento de espacios, logística y atención directa.
El programa internacional de voluntariado permite que personas con vocación de servicio puedan desplazarse hasta Venezuela y colaborar directamente en las diferentes áreas de trabajo.
La respuesta también ha sido posible gracias a empresas, fundaciones, iglesias y particulares que han aportado recursos para adquirir maquinaria, alimentos, equipamiento y materiales necesarios para ampliar la intervención.
Una solidaridad que se convierte en acciones
A lo largo de estas semanas, la solidaridad recibida se ha transformado en acciones concretas: comidas calientes, miles de panes, camas, duchas, agua, productos de higiene, lavandería, cocinas, espacios de acogida y nuevos puntos de distribución.
Pero la dimensión de la emergencia hace que todavía sea necesario seguir ampliando esta respuesta. Miles de personas continúan necesitando alimentos, agua, productos de higiene, colchones, alojamiento temporal y acompañamiento. La reconstrucción de sus vidas llevará tiempo.
La emergencia continúa y la ayuda sigue siendo necesaria
Aunque los días han pasado y el terremoto ya no ocupa el mismo espacio en los medios de comunicación, para miles de familias venezolanas la emergencia sigue siendo parte de su vida cotidiana.
REMAR mantiene su compromiso de permanecer junto a quienes necesitan ayuda, ampliando los espacios de atención y fortaleciendo los recursos disponibles para responder a una situación que todavía presenta enormes necesidades. La organización agradece profundamente a todas las personas, iglesias, empresas, instituciones y colaboradores que han decidido tender la mano a Venezuela.
La ayuda ya está llegando, pero todavía queda mucho por hacer
“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” Gálatas 6:9
Ayuda a que esta misión continúe. Tu colaboración puede convertirse en una comida, un pan, una noche bajo techo, una ducha, ropa limpia o un espacio seguro para una familia que hoy lo necesita. Si todavía no has podido colaborar, este es un buen momento para hacerlo.
REMAR continúa presente en Venezuela, por amor a Dios y al prójimo, allí donde más se necesita.











