Un triunfo más del amor.

Seguramente el nombre de Claudia Querema Guatia no les dice a ustedes nada en absoluto. Si añadimos que el pasado 16 de diciembre Claudia se graduó en Humanidades con el número 1 de una promoción de 45 graduados tampoco les dirá nada pero para la ONG REMAR, Claudia, es motivo de gran regocijo y satisfacción.

Seguramente el nombre de Claudia Querema Guatia no les dice a ustedes nada en absoluto. Si añadimos que el pasado 16 de diciembre Claudia se graduó en Humanidades con el número 1 de una promoción de 45 graduados tampoco les dirá nada pero para la ONG REMAR, Claudia, es motivo de gran regocijo y satisfacción porque es una joven que sufrió el abuso sexual de su padre desde los 10 años hasta que a los 14 años quedó embarazada y las autoridades la llevaron a REMAR en Santa Cruz de la Sierra, para que pudiese ser rescatada del infierno en vida que sufría.

En REMAR Claudia recibió el amor, la compasión y la ternura de los voluntarios que, a través de una terapia espiritual, hicieron que pudiese perdonar a su agresor, aceptar su situación y buscar en esa circunstancia las fuerzas que el Señor la reservaba para sobrellevar sus penas.

No fue ningún camino de rosas. Tanto ella como su madre recibieron amenazas de muerte de su agresor y ella llegó a pensar incluso en el suicidio pues se sentía culpable de la agresión y pensaba que sería juzgada y condenada por todos. Después de un año de constante labor y de atenciones por parte del equipo de REMAR en Bolivia que está compuesto por psicóloga, trabajadora social y consejeros espirituales se logró el efecto deseado y ella empezó de nuevo a vivir. Retomó sus estudios en las instalaciones de REMAR en La Paz adonde fue trasladada para truncar los ataques de su progenitor.

Su historia no acaba con su meritoria graduación porque Claudia ahora es una mujer joven, feliz y llena de vida que quiere compartir su testimonio con todos nosotros para  dar prueba de la gran obra que REMAR lleva a cabo, no solo en Bolivia, si no en todo el mundo, para ayudar a los débiles, a los indefensos y a las víctimas.

Claudia es motivo de satisfacción y motor para seguir trabajando por tantas Claudias que, en el mundo, se encuentran hundidas y sin fuerzas para vivir y a las que REMAR no va a dejar sin asistencia… como Dios manda.

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