Vivir y morir en África

Vivir y morir en África

Saltaré sus nombres y nacionalidades por el derecho y respeto a las personas, esta pareja junto con su hijita adoptada servían juntos al Señor en unos de los lugares más inhóspitos de Burkina faso y probablemente del mundo, Jibó está ubicado en el noreste de Burkina no lejos de las fronteras de Mali y del Níger, es un lugar desértico, sus habitantes son los Peuls, Samos, hausas, algún Mosí, y vecinos de Gorom Gorom, todos rehaceos al cristianismo, pero ahí estaban ellos, su ministerio se centraba en la evangelización, un día me contaba el que con mucho empeño y perseverancia, y celo por salvar las almas, consiguió que el guardián de su casa y toda su familia entregaran su vida a Cristo, pues hemos visto en nuestro ministerio convertirse a muchos musulmanes incluso indígenas de poblado tal vez por la bondad de dar de comer a sus hijos (pues el amor o bondad practicada es la mejor red para pescar almas). Pero reconozco que en mis años de ministerio en África he visto pocos Peuls convertidos al Cristianismo, ni tanto una familia entera, ya que esta etnia tiene una raíz muy profunda de animismo e islam a la vez que solo Cristo puede romper y cambiarla por el perdón y la salvación, tal vez hace falta que su iglesia insista por ello como hizo este misionero.

Jibó tiene muy pocos recursos pues apenas hay tiendas sino lo que da la tierra y en tiempo de sequia poco da, es por eso que una vez al mes bajaban a Ouagadougou la capital a por provisiones y siempre nos visitaban ya que nos estrechaba una sana amistad en el Señor.

En uno de estos viajes ellos se hospedaban en Ouagadougou en unos apartamentos de la iglesia de Asambleas de Dios de Gonguin, al parecer aquella noche estaban solos y cerca de la media noche ella llamo a nuestro pastor Laborda bastante asustada diciendo que su marido de repente había caído al suelo y no reaccionaba, corrieron en su ayuda, llamaron a una ambulancia la cual tardó mucho en llegar y cuando llego fue muy poco eficaz, el enfermero miraba sus ojos que aun tenían algo de vida con la luz del móvil, cuando llegaron al Hospital Yalgado de Ouagadougou el cuerpo del misionero ya no tenía vida, sufrió un infarto.

Sobra decir cómo pudo sentirse la esposa viuda y con su hijita recién adoptada, incluso nosotros quedemos conmocionados apenas hacia 2 días yo estaba charlando con él en nuestro garaje donde el reparaba su auto, pues teníamos amistad y comunión en las cosas de Dios, aquellos primeros días ella quedo en casa de nuestro pastor, al cabo de una semana cuando pudo reaccionar para seguir afrontando la vida junto con su hija y aun así seguir fiel al llamado de Dios decidió seguir adelante con el ministerio en aquella pobre desértica tierra de Jibó con su ministerio de evangelización, ahora sin su esposo. Vinieron familiares y pastores de su ministerio y oficiaron un culto tipo funeral, y decidió su esposa que su cuerpo quedara en África.

Hoy los restos del misionero yacen en el cementerio de Ouagadougou, pero sabemos que su alma esta ya disfrutando de eternidad con Cristo nuestro salvador, tal vez un día se encontrara allí con aquella pobre familia de Peuls a los cuales llevo a los pies del Señor por medio del evangelio y una vida consagrada, aunque ello le costara la vida.

Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Ro.14:8